29 de septiembre de 2008

¡Que se jodan!

El primer mundo se ha ido hacer puñetas. Los ricos riquísimos que esperaban que el Plan de Rescate Bush enjugara todos los dispendios que han protagonizado durante años ven ahora cómo todo el sistema se tambalea. ¡Que se jodan!. Así de claro. La civilización más avanzada ha cavado su propia tumba durante años y ha conducido al resto de la humanidad al desastre financiero, con consecuencias que terminarán pagando, por supuesto, los que menos culpa tienen. Porque es evidente que los pobres, menos pobres y pobrecillos vamos también a pagar los platos rotos, pero de momento a los ricos riquísmos les toca también llorar. ¡Que se jodan otra vez!.
Vivimos días históricos. Apenas dos décadas después de la caída del comunismo, el capitalismo se ha desmontado a sí mismo después de caminar sobre el abismo con una ingeniería financiera ficticia que sólo enriquecía a unos pocos. Mientras los 'hombres del puro' ganaron dinero a paladas olividándose de todo que no fueran ellos mismos, no se acordaban de las estructuras del Estado ni de nada ni de nadie.
Y ahora han querido hacer trampa, pero les ha salido mal. Después de años de pregonar el liberalismo total y presumir de neocon, ahora querían una intervención, que el Estado asumiera con dinero público deudas generadas por la mala gestión privada. Querían socializar el problema, hacer una especie de tabla rasa para no seguir perdiendo o, mejor dicho, dejando de ganar y ganar.
Pues no. Parece mentira pero un grupo de congresistas de EEUU todavía tiene la cabeza en su sitio y ha frenado la idea, aunque a la postre terminarán girando la chaqueta a cambio de otras prerrogativas --qué gran invento la política--. Pero mientras, el gran jefe George Bush hijo y todos sus palanganeros viven momentos dramáticos que están llamados a entrar en los libros de historia con letras mayúsculas. Y es que el destino ha sido cruel con los que más lo merecían: Bush, un personaje patético, ignorante y arrogante que ha creído manejar los hilos del mundo a base de misilazos, está a punto de pasar a la jubilación marcado por la mayor crisis mundial conocida, quizá a excepción de lo ocurrido en 1929, aunque a estas alturas puede que ni eso. Lo dicho: que se jodan.
C. M.